jueves, 21 de junio de 2012

MEJORES ESCENAS DEL CINE (VOLUMEN XV)

  • El gran dictador


Lo siento pero yo no quiero ser emperador, ese no es mi oficio, no quiero gobernar ni conquistar a nadie sino ayudar a todos si fuera posible; Judíos y gentiles, blancos o negros. Tenemos que ayudarnos unos a los otros los seres humanos somos así; queremos hacer felices a los demás no hacerlos desgraciados; no queremos odiar ni despreciar a nadie, en este mundo hay sitio para todos, la buena tierra es rica y puede
alimentar a todos los seres.

El camino de la vida puede ser libre y hermoso; pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado a la miseria y las matanzas. Hemos progresado muy deprisa pero nos hemos encarcelado a nosotros. El maquinismo, que crea abundancia nos deja en la necesidad, nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos nuestra inteligencia duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que maquinas, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades, la vida será violenta se perderá todo.

Los aviones y la radio nos hacen sentirnos mas cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exigen la hermandad universal que nos una a todos. Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres de todo el mundo, a millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oírme, les digo:
“No desesperéis”.La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de los hombres, que temen el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará, y caerán los dictadores, y el poder que le quitaron al pueblo se le reintegrará al pueblo. Y así mientras el hombre exista, la libertad no perecerá. ¡ Soldados ! ¡ No os rindáis a esos hombres, que en realidad os desprecian, que os esclavizan, que reglamentan vuestras vidas; que os dicen lo que tenéis que hacer, lo que hay que pensar y lo que hay que sentir! os barren el cerebro, os tratan como a ganado y os utilizan como carne de cañón. ¡ No os entreguéis a esos individuos inhumanos, hombres-máquinas con cerebros y corazones de máquina !  
¡Vosotros no sois máquinas !¡No sois ganado! ¡ Sois hombres ! ¡ Lleváis el amor de la humanidad en vuestros corazones ! ¡ No el odio ! ¡ Sólo los que no aman odian, los que no aman y los inhumanos!¡ Soldados ! ¡ No luchéis por la esclavitud sino por la libertad !

En el capítulo diecisiete de san Lucas se lee el reino de Dios está dentro del hombre, ¡ no de un hombre ni de un grupo de hombres, sino de todos los hombres ! ¡ En vosotros ! Vosotros, el pueblos tenéis el poder, el poder de crear máquinas, j El poder de crear felicidad vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer que esta vida sea libre y hermosa, de convertirla en una maravillosa aventura. Por tanto, en nombre de la democracia, utilicemos ese poder, actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble, que garantice a los hombres trabajo, que de a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Con las promesas de esas cosas , las fieras alcanzaron el poder. ¡ Pero mintieron ! No han cumplido sus promesas. ¡ Ni nunca las cumplirán ! Los dictadores son libres solo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer nosotros realidad lo prometido, todos a luchar para libertad al mundo, para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia. Luchemos por el mundo de la razón, un mundo donde la ciencia y el progreso nos conduzca a todos a la felicidad . ¡ Soldados, en nombre de la democracia, debemos unirnos todos!

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